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<title>Clics</title>
<link>http://clics.bitacoras.com</link>
<description>Clics</description>
<language>es-es</language>

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<title>La Noche Roja</title>
<link>http://clics.bitacoras.com/archivos/2007/05/07/la-noche-roja</link>
<description><![CDATA[ <br />
La cultura musical de los ochenta en Motril se precalentó en algunos fuegos como, quizás, en el pub ‘Celeste’ (en honor a la mítica sala ‘Zeleste’ de Barcelona) al final del paseo de la Explanadas o en el legendario concierto de la ‘Noche roja’. Bajo la consigna de ‘Más de 7 horas de Rock & Rollo, a punta pala’, en el Estadio Municipal de Fútbol de Motril sonaron grupos como Iceberg, Imán Califato Independiente, Salvador, Guadalquivir, Miguel Ríos y Triana, junto a la Troupe del Mayo Rojo y el Rayo Láser. Un Gran Circo del Rock con cien vatios de luz y quince mil de sonido.<br />
	La ‘Noche roja’ dejó boquiabiertos a muchos jóvenes motrileños que nunca habían contemplado, en su pueblo, un concierto de esas dimensiones, y abrió una puerta a los grandes festivales de verano en Motril auspiciados desde la concejalía de Fiestas. Nombres como Cai, Medina Azahara, Alameda, Leño, Barón Rojo, Obús, Asfalto o Mediterráneo, desfilaron junto La Orquesta Mondragón, Alaska y Dinarama, Los Secretos y tantos más. Ahí pudo surgir uno de los gérmenes.<br />
	Por otro lado ciertos focos de interés comenzaron a promocionar música española de los ochenta como la asociación Colectivos Culturales (el baile de los fines de semana conocido como ‘La falange’) y pubs más modernos como ‘Waikiki’, ‘Chaparral’ o ‘La Mode’, entre otros. El catalizador de todo ese proceso fue, a mediados de la década, la efímera radio Guadalfeo y la organización del festival ‘Rockigú’ y su emisión en directo la noche del 22 de junio de 1985. En cartel los entonces no muy conocidos grupos granadinos de 091 y La Guardia del Cardenal Richelieu –después sólo La Guardia-, y las promesas locales Caín y Los Engomados que sonaron, por primera vez, con muchos vatios.<br />
	La trayectoria de estos dos grupos motrileños fue muy diferente, mientras los primeros se afianzaron como grupo y desembocaron en un proyecto afianzado que les proporcionó un estatus casi profesional con grabaciones incluidas y numerosas actuaciones, los primeros fueron víctimas de su propia ingenuidad que los devoró como banda. Ambas formaciones tenían un nexo en común: compartían un mismo batería (Dani) y eran hijos de la postmodernidad de los ochenta.<br />
	Los Engomados debutaron en el año 1984 con una serie de conciertos por locales como Waikiki o  la discoteca Cosmos y su primera gran cita la tuvieron en los carnavales de Motril donde, por primera vez, sonaron con el equipo profesional del conjunto Célula (Antonio Sáez, Miguel ‘El churros’, Pepe Navarro, Antonio ‘El niño’ y Enrique) que tantas verbenas de verano animaron. Enfundados en una estética ‘punki’ y seguidores de grupos míticos como Sex Pistols o Ramones, la formación estaba compuesta por el desaparecido Quique como voz cantante, Antonio Torres al bajo, Antonio Maldonado a la guitarra y el reseñado Dani Aragón a la batería, y ocasionalmente se sumaron Gonzalo y Purdi. Apenas se les recuerda media docena de temas con títulos como ‘Instituto psiquiátrico’, ‘No pasa nada’, ‘Estrella Polar’, ‘Fiesta de Difuntos’, ‘Corriendo hacia el Sur’, ‘Cómo te va’ o ‘Lávate los huevos en la lavadora’.<br />
	El grupo Caín, en sus primeros pasos, corrió una suerte paralela a ‘Los Engomados’, pero su trayectoria fue una carrera de superación que les llevó a cotas casi impensables para otros grupos locales. Instalados en sus inicios en una estética musical más bien heavy o de rock duro, su primera formación estuvo compuesta por los hermanos Aragón, Óscar a la guitarra y Dani a la batería, Paco Escudero al bajo y como cantante Miguel Perfectti, sustituido en 1988 por Yolanda Aragón. <br />
	Caín debutó en el Celeste en mayo de de 1985 y sumó algunas actuaciones en el campo de fútbol dentro del cartel de las fiestas de verano y en la antigua plaza de toros con nombres de peso como Loquillo o Semen Up, intervenciones en programas de TVE y la grabación de la maqueta ‘La voz de la sangre’ programada por Carlos Pina en Radio 3. De sus inicios se recuerdan temas como ‘Alta sociedad’, ‘Vive’ o ‘Siento por el rock’.<br />
	Otro de los grupos que vivieron el pasaje de los ochenta fue el grupo Abraxa (1980-84), más tarde reconvertidos en Ceda el Vaso (1984-89), más orientados hacia la música pop-rock. La primera etapa fue cubierta por Antonio Valero a la guitarra, Pablo Sabio al bajo, Francis Manzano guitarra rítmica, y Pepe Acosta guitarra y voz. Ya como Ceda el Vaso entraron en el grupo José María Martín, guitarra y voz, y Miguel Ángel Hurtado, al bajo, en sustitución de Antonio Valero y Pablo Sabio. Sus canciones más memorables fueron ‘El último tema’, ‘La chica de rosa’, ‘Paño negro’ que llegaron a plasmar en una maqueta.<br />
	La generación de los ochenta cedió el testigo a nuevos grupos juveniles motrileños que emergieron en mayor número en la siguiente década.<br />
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<item>
<title>Acarreto mauriciano</title>
<link>http://clics.bitacoras.com/archivos/2006/08/15/acarreto-mauriciano</link>
<description><![CDATA[ <img src="http://clics.bitacoras.com/toni/mauricio%203%20(10)aa.jpg" title="http://clics.bitacoras.com/toni/mauricio%203%20(10)aa.jpg"/>]]></description>\n</item>

<item>
<title>Verano</title>
<link>http://clics.bitacoras.com/archivos/2006/07/04/verano</link>
<description><![CDATA[ <img src="http://clics.bitacoras.com/toni/verano06.gif" title="http://clics.bitacoras.com/toni/verano06.gif"/><br />
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]]></description>\n</item>

<item>
<title>MÁS TOROS</title>
<link>http://clics.bitacoras.com/archivos/2006/05/14/mas-toros</link>
<description><![CDATA[ <br />
Ya están de nuevo aquí los puyazos, las estocadas, los descabellos, los vómitos de sangre, donde abrevarán las moscas bajo el flamear de la bandera de España; ha comenzado la temporada taurina en las Ventas, el rito brutal y a la vez manierista, que convertirá la tortura y la muerte en un espectáculo moral. Lo menos que se puede decir de la fiesta degradante de los toros es que está fuera de época. Éste ya no es el país de gente desdentada y patilluda que alcanzaba la gloria metiéndose entre pecho y espalda vino de bota mientras un torero, a cuchillada limpia, hacía un estofado sobre un animal para solazarse y afirmar al mismo tiempo los valores de la raza. La estética de masas ahora se congrega alrededor de unos héroes que son campeones de motos, de fórmula 1, de rallies, de baloncesto, de tenis, de golf, de fútbol, de atletas con medallas olímpicas, que obligan a la bandera nacional a subir una y otra vez al mástil. Puestos a ser patriotas, ése es el mejor homenaje que hoy da prestigio a la bandera de un país moderno, no los desfiles ni las palabras altisonantes, que son baratas, y menos aún que ondee sobre una carnicería. En las gradas de los estadios hay una juventud que ha tomado ya muchas proteínas, que viaja, estudia, hace deporte o revienta en las noches de fin de semana en las discotecas, pero que en todo caso está ya muy lejos de las cazuelas de pajaritos fritos de las tabernas taurinas y del pringue del desolladero.<br />
	Vista desde las gradas desde las gradas de los estadios, desde las aulas y los laboratorios, desde los campos de deporte donde los jóvenes sueñan con el éxito profesional o con conseguir un récord deportivo, la corrida de toros aparece como una antigualla sangrienta, propia de un pueblo insensible que aún se regodea con la violencia. Este espectáculo baja varios niveles más en la degradación cuando abandona las plazas oficiales y se convierte en capeas populares con toros de fuego, ensogados, alanceados, sometidos a todas las miserias que se le ocurren a unos mozos en honor a su santa patrona. El toro no es una fiera, no come carne, pero ha tenido mala suerte en España. <br />
	Estos días se ha hecho público el propósito de presentar ante el Parlament de la Generalitat de Catalunya dos proposiciones de ley para prohibir la fiesta de los toros en su territorio. Si esta iniciativa prospera no habrá que verla como un paso más en su lucha por la independencia, sino como una prueba de que Catalunya es un pueblo evolucionado, que tira del resto de España hacia la modernidad.<br />
<br />
Vicente Verdú<br />
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<item>
<title>Botellón de encapuchados</title>
<link>http://clics.bitacoras.com/archivos/2006/05/08/botellon-de-encapuchados</link>
<description><![CDATA[ <a href="http://www.javiermarias.es/2006/04/la-zona-fantasma-30-de-abril-de-2006.html" target="_blank">http://www.javiermarias.es/2006/04/la-zona-fantasma-30-de-abril-de-2006.html</a><br /><br />"Ensayan y arman tanto o más ruido que los del 'botellón'"Va convirtiéndose en corta tradición que cada primavera escriba un artículo sobre la Semana Santa. La verdad es que venía ya haciéndolo, más o menos, desde 1995, en otro suplemento dominical que me dio cobijo durante ocho años. Curiosamente, aquellas piezas, que se leían sobre todo fuera de Madrid y Barcelona, no suscitaban tanta indignación como las que hasta ahora han visto la luz en El País Semanal. No sé si es que mis actuales lectores son más dados a la correspondencia, si la repercusión de este periódico es mayor o si es que la Iglesia Católica y sus seguidores están hoy más bravíos e “islamistizados” que hace uno o dos lustros. Lo cierto es que ya es también tradición que me lluevan las cartas furibundas, cuando no llenas de insultos. No me lo explico mucho (o bueno, sí, si pienso en la intolerancia histórica de tantos feligreses): al fin y al cabo, la molestia de un artículo crítico con la Semana Santa es mínima al lado de las infinitas que las procesiones superabundantes nos causan a los no creyentes, o a los miembros de otras religiones, supongo.<br />
<br />
Todo es disparatado, año tras año, y el abuso encapuchado va a más, lejos de amainar. ¿Ustedes se imaginan que cualquier otro colectivo, religioso, político, social, sindical, gremial, sexual, deportivo, juvenil, pretendiese lo que la Iglesia consigue, sin que rechiste casi nadie? Los jerarcas y acólitos de esa fe (por otra parte minoría: según las más recientes encuestas, sólo el 14% de los españoles se declaran católicos practicantes) se apropian de las principales y más céntricas calles de todas las ciudades, durante una semana entera. El tráfico queda interrumpido, las actividades normales y las urgencias son mandadas a paseo, los vecinos quedan cautivos en sus casas, y un monumental estruendo de sombríos tambores y trompetas tétricas se apodera del espacio común, impidiéndolo todo durante larguísimas horas (¿por qué las procesiones van a paso de procesión, y tardan cuatro y cinco horas en hacer recorridos que a paso normal llevarían a lo sumo una?). Sí, imagínense por un momento que unas bandas de jóvenes impusieran algo equivalente, siete días seguidos; que quisieran ocupar incesantemente las calles con su percusión y sus metales, con exasperante lentitud para hacer durar más el tormento. Y quien dice bandas de jóvenes dice de cualesquiera otros individuos, asociaciones o congregaciones. A nadie se le permitiría semejante atropello.<br />
<br />
Pero es que además el asunto no se limita a la semana en cuestión. Por lo menos desde febrero, vengo divisando desde mis balcones madrileños a grupos de costaleros que, a las once de la noche, ensayan en una plaza cercana, con música ratonil incluida, el traslado en andas de las efigies. Asimismo, en la pequeña ciudad de Soria, en la que de vez en cuando paso unos días, los procesionarios ensayan, desde enero o febrero, en pleno centro, atronando los oídos de unos cuantos vecindarios, sus charangas y fanfarrias por espacio de una hora diaria (!). Veo en la televisión que esto ocurre en todas partes, y que Sevilla se lleva la palma: allí hay una cofradía –pero no será la única– que ensaya su tenebrosa pachanga ciento noventa y cinco días al año, de siete a once de la noche, a razón de cuatro horas por jornada, ¡setecientas ochenta anuales! Al parecer se colocan cerca del Parlamento Andaluz, y son los propios políticos los que están desesperados, de los vecinos ni hablemos. Ante las protestas de los damnificados, vi la respuesta desvergonzada y chulesca de un cofrade de rango: “Mire”, le decía al entrevistador, “aquí había antes un hospital, y si no nos echaron los enfermos no nos van a echar estos diputados”. No sólo le traían al fresco los oídos, la salud y el trabajo de sus representantes y conciudadanos, sino que encima se ufanaba de no haber respetado a unos pobres pacientes, posiblemente durante decenios.<br />
<br />
Esta es la frecuente actitud de esta Iglesia hoy “perseguida”, según sus irracionales obispos: egoísta, chulesca, impositiva, desdeñosa, desconsiderada, la Semana Santa por encima de todo y que se aguante todo el mundo. Pero ya se ve que ni siquiera les bastan los siete días famosos. Si por ellos fuera, éstos se ampliarían al año entero, y así lo procuran con sus desmedidos “ensayos”… de algo que llevan repitiendo ya siglos y que no es precisamente música celestial ni una sinfonía de Beethoven. A mí me parece bien que en algunos lugares se hayan adjudicado a los jóvenes espacios en el extrarradio para que celebren allí sus botellones, sin molestar ni ensordecer a nadie. Lo que no veo es por qué no proceden los ayuntamientos de igual forma con los encapuchados y sus “ensayos”. Al fin y al cabo, lo que de verdad quieren es reunirse, alternar y pasárselo bien, lo mismo que los jóvenes. Arman tanto o más ruido que ellos y se tiran aún mayor número de horas dándoles a sus tambores, trompetas y bombos, para suplicio de las poblaciones de España. No veo por qué no se los lleva a todos a praderas alejadas, donde no torturen a nadie. No son distintos de los botelloneros, si bien se mira. Solamente sin alcohol y más siniestros.<br />
<br />
JAVIER MARÍAS<br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Motril, república independiente</title>
<link>http://clics.bitacoras.com/archivos/2006/03/12/motril-republica-independiente</link>
<description><![CDATA[ <img src="http://clics.bitacoras.com/toni/motril-26-dic-05.gif" title="http://clics.bitacoras.com/toni/motril-26-dic-05.gif"/><br />
Pío Baroja escribe en sus memorias tra pasar por Motril en los primeros años del siglo XX: "llegué de noche, lloviendo y sin conocer el idioma".]]></description>\n</item>

<item>
<title>Botella de Sanitex</title>
<link>http://clics.bitacoras.com/archivos/2006/02/10/botella-de-sanitex</link>
<description><![CDATA[ <img src="http://elsexodelasmoscas.bitacoras.com/atardecer/sanitex[1]1.jpg" title="http://elsexodelasmoscas.bitacoras.com/atardecer/sanitex[1]1.jpg"/>]]></description>\n</item>

<item>
<title>Sanitex</title>
<link>http://clics.bitacoras.com/archivos/2006/02/10/sanitex</link>
<description><![CDATA[ Sanitex, dícese del veraneante granadino que bajaba de la capital a la costa granadina provisto con la comida y todo lo necesario para pasar varios días en la playa. En la Costa sólo compraban la gaseosa de nombre Sanitex.<br />
<br />
Enrique Esquitino Sánchez puso nombre a los granadinos, “Sanitex”.<br />
<br />
En pocas ocasiones el marketing publicitario consigue que varias generaciones recuerden una marca comercial y menos aún que esta imagen de marca se asigne a un determinado grupo de personas, recordemos lo de “cuerpos danone” o eso de “ese es un Sanitex”<br />
<br />
Enrique Esquitino Sánchez fue un motrileño nacido en Granada, emprendedor, trabajador y vivaz que siempre buscaba el negocio perfecto y lo encontró al convertirse en fabricante de la marca de gaseosas Sanitex.<br />
<br />
Enrique Esquitino nació en 1921 en la capital Granadina pero a los pocos años vino a Motril y con siete años, el 20 de marzo de 1928 entró a estudiar en el colegio “San Emigdio” de don Federico Gallardo del Castillo. Su espíritu innovador le llevó a montar su propio negocio. Fue el representante de Aguas de Lanjarón en Motril. El agua la traía desde Lanjarón en garrafas con las que llenaban un depósito en su comercio que se encontraba ubicado en la calle nueva, justo entre los comercios de Mango y el Telar en el actual Mercadillo.  A su comercio iban muchos motrileños a comprar un vaso de agua de Lanjarón, fresquita gracias a que bajaba del depósito por un serpentín, y que costaba 10 céntimos de peseta allá por finales de los años 50. Esquitino siguió en su búsqueda de nuevos productos y consiguió la cesión de una marca catalana de gaseosas para la provincia de Granada, Sanitex.<br />
<br />
Muchos motrileños pensaban que esta gaseosa, la Sanitex, era propia de Motril o quizás de Granada, pero en realidad la marca pertenece a Carlos Torrens que cedió la marca y era producida en toda España, incluso en la propia botella, en su parte trasera venía serigrafiada su publicidad que decía: “GASEOSA SANITEX SE BEBE EN TODA ESPAÑA. La más sana y agradable de las bebidas de mesa. Es pura, ligera, digestiva y con delicioso sabor. Elaborada con productos seleccionados.” Y en su frontar la leyenda era: “Gaseosa Sanitex  ...que rica es!”<br />
<br />
La Sanitex era sin lugar a dudas el único capricho que se daban los granadinos que venían a “veranear” a Motril. Era muy típico ver como estos granadinos, posteriormente conocidos como “Sanitex” llegaban a Motril cargados con la comida, las sillas de la playa, la sombrilla, el bolso, la tortilla de patatas, los niños, la abuela, etc.., y cómo se acercaban al despacho de Enrique Esquitino y se pedían su Sanitex que valía unas 2 pesetas y con eso se tiraban varias horas ocupando una mesa. También se vendía la Sanitex en vasos a un precio de unos 0,50 céntimos de peseta. Eran varios los sabores que esta gaseosa tenía, limón, naranja y la característica gaseosa transparente, pero era la de naranja la preferida por la mayoría de la gente.<br />
<br />
La época fuerte para el negocio de Enrique Esquitino era el verano en donde con la bajada masiva de los granadinos su fábrica y despacho de bebidas podía tener una treintena de trabajadores que no cesaban de fabricar Sanitex para saciar la sed de los granadinos.<br />
<br />
El hijo de Enrique Esquitino Sánchez, el prestigioso y conocido abogado local Enrique Esquitino Martín me contaba que la fama de esta gaseosa no era puro azar, sino que el marketing y la publicidad tuvo mucho que decir. Enrique (hijo) y su hermano ayudaban a su padre en la fábrica y a mediados de los 60  eran los encargados de recorrer los pueblos cercanos con un coche equipado con un rudimentario altavoz con el que emitían música y cuñas de publicidad vendiendo su marca. También se promocionaba la Sanitex en carreras ciclistas e incluso en los cines locales, en el Coliseo Viñas y el Calderón mediante cuñas publicitarias hechas con cristales y que se visionaban antes de las películas.<br />
<br />
En la década de los 60 la fábrica cambió su ubicación y se trasladó a la calle Garcés Herrera, por encima de donde hoy se encuentra el supermercado Coviran y frente a Piensos García en donde estuvieron hasta los primeros años de los 70 que se cerró definitivamente la fábrica.<br />
<br />
Las botellas de Sanitex llegaban a Motril en grandes sacos envueltas en  paja para protegerlas. Ya en la fábrica los operarios se encargaban de la mezcla de ingredientes y de su llenado. En una primera etapa el llenado de las botellas se hacía de un modo manual y posteriormente se pasó a su embotellado automático. El llenado de las botellas era peligroso y en más de una ocasión explotaron varias botellas. Una vez llenas se les ponía un precinto de garantía.<br />
<br />
El propietario de la marca, el señor Torrens, tenía en Enrique Esquitino un excelente referente ya que sus ventas eran considerables, tanto es así que Enrique y su mujer fueron invitados en varias ocasiones a Barcelona en pago de sus ventas.<br />
<br />
Quizás el verdadero éxito de Enrique Esquitino se basó en el trabajo, en el espíritu de mejorar y de traer a Motril algo nuevo. Primero trajo el Agua de Lanjarón, después Sanitex e incluso se atrevió a patentar su propia gaseosa, la CONALI con sabores de Cola, Naraja y Limón y los sifones “La Alhambra”, pero también fue muy importante en su éxito la constancia, su horario de trabajo que en muchas ocasiones comenzaba a las 5 y media de la mañana y terminaba a la una de la madrugada. Todo ello hizo que Sanitex fuera todo un referente y llegó a distribuirla a otros lugares como Vélez-Málaga, Adra y la Alpujarra. También, y en vista del éxito del Sanitex entre los granadinos abrió un almacén en Granada, en el Zaidín durante unos cinco años.<br />
<br />
Enrique Esquitino fue uno de los pocos comercios que consiguió que los granadinos de antes se gastaran algo en nuestra ciudad, además claro está del quiosco que vendía el periódico y las pipas ya que a los “Sanitex” también se les conoce como los de las “3 P” ya que su veraneo consistía en Paseo, Periódico y Pipas, vamos, un turismo de calidad, que diríamos hoy en día.<br />
<br />
La Actualidad<br />
Para los que quieran compartir un poquito de esta historia de Motril aún tienen la oportunidad de hacerlo ya que un comercio motrileño ha conseguido preservar un par de botellas de Sanitex originales, a falta de museo etnográfico en Motril podemos ir a ver estas botellas y a disfrutar de pulpo a la Taberna Martín en la Plaza del Mayoral, junto a la calle Santísimo, allí podremos ver el origen del mote de los granadinos.<br />
<br />
Pero si queremos ir un poquito más lejos, a Argamasilla de Alba, en Ciudad Real, podremos comprar aún una botella de auténtica Sanitex. José Luis Fernández Serrano es la tercera generación que fabrica y vende Sanitex. Comenzó su abuelo, Cándido Fernández Dotor en 1939, siguió su padre Cándido Fernández Ruiz y él ha querido continuar con esta marca. Posiblemente sea el único lugar de España en donde aún se fabrica la Sanitex de distintos sabores, Naranja, Limón, Cola, Fresa y la propia transparente y su producción anual es de aproximadamente unas 3500 botellas.<br />
<br />
Para todos los que quieran rememorar tiempos pasados y beberse una Sanitex sepan que Argamasilla de Alba es donde se comenzó a escribir El Quijote y sin duda un lugar a anotar en nuestra agenda de viajes.<br />
<br />
Gabriel Medina Vílchez para Motril Información<br />
Motril, a 21 de Diciembre de 2005 <br />
<br /><br />Sanitex, dícese del veraneante granadino que bajaba de la capital a la costa granadina provisto con la comida y todo lo necesario para pasar varios días en la playa. En la Costa sólo compraban la gaseosa de nombre Sanitex.<br />
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Enrique Esquitino Sánchez puso nombre a los granadinos, “Sanitex”.<br />
<br />
En pocas ocasiones el marketing publicitario consigue que varias generaciones recuerden una marca comercial y menos aún que esta imagen de marca se asigne a un determinado grupo de personas, recordemos lo de “cuerpos danone” o eso de “ese es un Sanitex”<br />
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Enrique Esquitino Sánchez fue un motrileño nacido en Granada, emprendedor, trabajador y vivaz que siempre buscaba el negocio perfecto y lo encontró al convertirse en fabricante de la marca de gaseosas Sanitex.<br />
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Enrique Esquitino nació en 1921 en la capital Granadina pero a los pocos años vino a Motril y con siete años, el 20 de marzo de 1928 entró a estudiar en el colegio “San Emigdio” de don Federico Gallardo del Castillo. Su espíritu innovador le llevó a montar su propio negocio. Fue el representante de Aguas de Lanjarón en Motril. El agua la traía desde Lanjarón en garrafas con las que llenaban un depósito en su comercio que se encontraba ubicado en la calle nueva, justo entre los comercios de Mango y el Telar en el actual Mercadillo.  A su comercio iban muchos motrileños a comprar un vaso de agua de Lanjarón, fresquita gracias a que bajaba del depósito por un serpentín, y que costaba 10 céntimos de peseta allá por finales de los años 50. Esquitino siguió en su búsqueda de nuevos productos y consiguió la cesión de una marca catalana de gaseosas para la provincia de Granada, Sanitex.<br />
<br />
Muchos motrileños pensaban que esta gaseosa, la Sanitex, era propia de Motril o quizás de Granada, pero en realidad la marca pertenece a Carlos Torrens que cedió la marca y era producida en toda España, incluso en la propia botella, en su parte trasera venía serigrafiada su publicidad que decía: “GASEOSA SANITEX SE BEBE EN TODA ESPAÑA. La más sana y agradable de las bebidas de mesa. Es pura, ligera, digestiva y con delicioso sabor. Elaborada con productos seleccionados.” Y en su frontar la leyenda era: “Gaseosa Sanitex  ...que rica es!”<br />
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La Sanitex era sin lugar a dudas el único capricho que se daban los granadinos que venían a “veranear” a Motril. Era muy típico ver como estos granadinos, posteriormente conocidos como “Sanitex” llegaban a Motril cargados con la comida, las sillas de la playa, la sombrilla, el bolso, la tortilla de patatas, los niños, la abuela, etc.., y cómo se acercaban al despacho de Enrique Esquitino y se pedían su Sanitex que valía unas 2 pesetas y con eso se tiraban varias horas ocupando una mesa. También se vendía la Sanitex en vasos a un precio de unos 0,50 céntimos de peseta. Eran varios los sabores que esta gaseosa tenía, limón, naranja y la característica gaseosa transparente, pero era la de naranja la preferida por la mayoría de la gente.<br />
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La época fuerte para el negocio de Enrique Esquitino era el verano en donde con la bajada masiva de los granadinos su fábrica y despacho de bebidas podía tener una treintena de trabajadores que no cesaban de fabricar Sanitex para saciar la sed de los granadinos.<br />
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El hijo de Enrique Esquitino Sánchez, el prestigioso y conocido abogado local Enrique Esquitino Martín me contaba que la fama de esta gaseosa no era puro azar, sino que el marketing y la publicidad tuvo mucho que decir. Enrique (hijo) y su hermano ayudaban a su padre en la fábrica y a mediados de los 60  eran los encargados de recorrer los pueblos cercanos con un coche equipado con un rudimentario altavoz con el que emitían música y cuñas de publicidad vendiendo su marca. También se promocionaba la Sanitex en carreras ciclistas e incluso en los cines locales, en el Coliseo Viñas y el Calderón mediante cuñas publicitarias hechas con cristales y que se visionaban antes de las películas.<br />
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En la década de los 60 la fábrica cambió su ubicación y se trasladó a la calle Garcés Herrera, por encima de donde hoy se encuentra el supermercado Coviran y frente a Piensos García en donde estuvieron hasta los primeros años de los 70 que se cerró definitivamente la fábrica.<br />
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Las botellas de Sanitex llegaban a Motril en grandes sacos envueltas en  paja para protegerlas. Ya en la fábrica los operarios se encargaban de la mezcla de ingredientes y de su llenado. En una primera etapa el llenado de las botellas se hacía de un modo manual y posteriormente se pasó a su embotellado automático. El llenado de las botellas era peligroso y en más de una ocasión explotaron varias botellas. Una vez llenas se les ponía un precinto de garantía.<br />
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El propietario de la marca, el señor Torrens, tenía en Enrique Esquitino un excelente referente ya que sus ventas eran considerables, tanto es así que Enrique y su mujer fueron invitados en varias ocasiones a Barcelona en pago de sus ventas.<br />
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Quizás el verdadero éxito de Enrique Esquitino se basó en el trabajo, en el espíritu de mejorar y de traer a Motril algo nuevo. Primero trajo el Agua de Lanjarón, después Sanitex e incluso se atrevió a patentar su propia gaseosa, la CONALI con sabores de Cola, Naraja y Limón y los sifones “La Alhambra”, pero también fue muy importante en su éxito la constancia, su horario de trabajo que en muchas ocasiones comenzaba a las 5 y media de la mañana y terminaba a la una de la madrugada. Todo ello hizo que Sanitex fuera todo un referente y llegó a distribuirla a otros lugares como Vélez-Málaga, Adra y la Alpujarra. También, y en vista del éxito del Sanitex entre los granadinos abrió un almacén en Granada, en el Zaidín durante unos cinco años.<br />
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Enrique Esquitino fue uno de los pocos comercios que consiguió que los granadinos de antes se gastaran algo en nuestra ciudad, además claro está del quiosco que vendía el periódico y las pipas ya que a los “Sanitex” también se les conoce como los de las “3 P” ya que su veraneo consistía en Paseo, Periódico y Pipas, vamos, un turismo de calidad, que diríamos hoy en día.<br />
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La Actualidad<br />
Para los que quieran compartir un poquito de esta historia de Motril aún tienen la oportunidad de hacerlo ya que un comercio motrileño ha conseguido preservar un par de botellas de Sanitex originales, a falta de museo etnográfico en Motril podemos ir a ver estas botellas y a disfrutar de pulpo a la Taberna Martín en la Plaza del Mayoral, junto a la calle Santísimo, allí podremos ver el origen del mote de los granadinos.<br />
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Pero si queremos ir un poquito más lejos, a Argamasilla de Alba, en Ciudad Real, podremos comprar aún una botella de auténtica Sanitex. José Luis Fernández Serrano es la tercera generación que fabrica y vende Sanitex. Comenzó su abuelo, Cándido Fernández Dotor en 1939, siguió su padre Cándido Fernández Ruiz y él ha querido continuar con esta marca. Posiblemente sea el único lugar de España en donde aún se fabrica la Sanitex de distintos sabores, Naranja, Limón, Cola, Fresa y la propia transparente y su producción anual es de aproximadamente unas 3500 botellas.<br />
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Para todos los que quieran rememorar tiempos pasados y beberse una Sanitex sepan que Argamasilla de Alba es donde se comenzó a escribir El Quijote y sin duda un lugar a anotar en nuestra agenda de viajes.<br />
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Gabriel Medina Vílchez para Motril Información<br />
Motril, a 21 de Diciembre de 2005 <br />
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<item>
<title>Nieve en Lagos</title>
<link>http://clics.bitacoras.com/archivos/2006/01/29/nieve-en-lagos</link>
<description><![CDATA[ <img src="http://clics.bitacoras.com/toni/lagos-29.1.06.gif" title="http://clics.bitacoras.com/toni/lagos-29.1.06.gif"/>]]></description>\n</item>

<item>
<title>Nieve en La Gorgoracha</title>
<link>http://clics.bitacoras.com/archivos/2006/01/29/nieve-en-la-gorgoracha</link>
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